Jesús Benítez Jiménez
Tlapehuala, Gro.
El CECATI número 165 de Tlapehuala es una historia de esfuerzo diario. Esta institución ha sobrevivido a sismos, cambios políticos e intentos de traslado, manteniéndose firme como un pilar del desarrollo local.
El Centro de Capacitación para el Trabajo Industrial (CECATI) No. 165 “Gral. Vicente Guerrero Saldaña” no es solo un plantel educativo; es el testimonio vivo de una comunidad que se negó a dejar ir su progreso.
Un inicio con sabor a oficio
La historia comenzó en 1963, bajo la visión del entonces presidente municipal,Blas Maldonado Maldonado. Así nació lo que originalmente se conoció como el Centro de Artes y Oficios, cuyo objetivo era claro: dotar a la población de herramientas para mejorar la economía familiar.
En aquel entonces, la oferta era modesta pero vital: confección de ropa, carpintería y servicios de belleza. Operaba en una casa ubicada en la calle 20 de Noviembre, donde tres docentes entregados daban forma a los sueños de los primeros estudiantes. Su pago era anual, pero su compromiso nacía del entusiasmo de quien sabe que está sembrando una semilla importante.
Para 1975, la modernidad llamó a la puerta con la especialidad de Secretariado. En una era dominada por las máquinas de escribir, dominar el teclado era la llave de oro para ingresar al mundo laboral o destacar académicamente.
La demanda creció tanto que, para 1983, la plantilla tuvo que expandirse con personal administrativo, intendentes e instructores en áreas como Artesanías Familiares.
El desafío de la naturaleza y la lucha por la permanencia
La trayectoria del CECATI 165 ha sido una carrera de obstáculos superados. Tras dejar su primera sede, la institución se mudó a un edificio propio en la intersección de la avenida Morelos y la calle 20 de Noviembre, frente a la primaria “Miguel Hidalgo”.
Sin embargo, el destino tenía otros planes. El terremoto de 1985 marcó un antes y un después: los muros que albergaban el conocimiento fueron declarados inhabitables por Protección Civil. El edificio, propiedad de la SEP, quedó en el abandono, obligando a una dirección itinerante que rentó espacios provisionales para no interrumpir el aprendizaje de sus alumnos.
Uno de los momentos más críticos ocurrió cuando surgió la intención de trasladar el CECATIa Ciudad Altamirano. No obstante, el sentido de pertenencia de los tlapehualenses fue más fuerte. Gracias a gestiones incansables y a la generosidad de donantes de terrenos, se logró asegurar un espacio definitivo en la calle Baltazar R. Leyva Mancilla, donde permanece hasta hoy.
Consolidación y modelo educativo
El año 1989 representó un hito administrativo: el Centro de Artes y Oficios pasó de la jurisdicción estatal a la federal, integrándose a la Dirección General de Centros de Formación para el Trabajo (DGCFT) de la SEP.
Con este cambio nació formalmente el CECATI 165, fortaleciendo su estructura con jefaturas de capacitación, vinculación empresarial y servicios administrativos.
Lo que distingue al CECATI 165 es su enfoque pragmático. Su modelo educativo está diseñado para la eficiencia: 20 por ciento de contenidos teóricos como base fundamental y 80 por ciento de actividades prácticas.
Esta metodología permite que, en el menor tiempo posible, cualquier persona —ya sea jubilado, estudiante, desempleado o ama de casa— pueda integrarse al entorno laboral con los criterios que el mercado actual demanda.
Un presente de oportunidades
Hoy en día, las instalaciones cuentan con dos edificios equipados para la formación técnica, bajo la directriz de la maestra Norma Rea, quien ha logrado mantener a la institución a la altura de los tiempos.
Con el liderazgo de su dirección y el respaldo de un equipo de vinculadores, personal administrativo, intendentes e instructoras especializadas, el plantel continúa cumpliendo su misión: ser una respuesta plural a las necesidades de superación.
El CECATI no hace distinción; es un espacio donde todos los grupos sociales encuentran una oportunidad de crecimiento profesional y mejora en sus niveles de vida.
Por ello, a más de 60 años de su fundación, el CECATI 165 “Gral. Vicente Guerrero Saldaña” sigue formando generaciones de ciudadanos productivos, demostrando que, a pesar de las adversidades, la voluntad de aprender y trabajar es el cimiento más sólido para el desarrollo de Tlapehuala y su integración al mercado laboral.


